
Dicen los astrónomos, y no sé cuantos sesudos científicos más, que mañana sábado, 20 de marzo de 2010, a las 18.32 hora oficial peninsular, se inicia la primavera en el Hemisferio Norte, según lo acordado en el convenio astronómico que recoge el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), del Ministerio de Fomento y yo creo que va a ser que no y tengo poderosas razones.
Yo tengo un viejo amigo, el vencejo, que ya nos conocemos 40 años, hijo y nieto de vencejo, y todos ellos dotados de una precisión que para sí la quisiera un Longines.
La ventana de mi dormitorio es una magnífica atalaya a 30 metros de altura desde la que se puede divisar hasta los montes del horizonte, incluido Monteagudo donde está el Cristo ese que lo quiere derribar un abogado. Bueno, pues mi amigo, el vencejo, nació el año pasado, o el anterior, dentro del capialzado del tambor de la persiana de esa ventana. Allí nació él y nació toda su generación anterior.
Como os digo, tiene una precisión increíble tanto en la hora exacta como en el lugar exacto que ni un GPS lo supera, para volver exactamente al mismo lugar donde nació el año anterior. Ya somos de la familia. Yo le limpio el cajón de las cacas anteriores y le dejo la persiana medio abierta para que pueda entrar con comodidad. No me molesta en absoluto, al contrario, me agrada que forme ahí a su familia y escuchar a sus hijos alborotar cuando van a iniciar el vuelo, ¡son como niños!. Yo tampoco he recibido quejas de él. Los dos somos muy discretos.
Bueno, pues tengo que deciros que el vencejo no ha aparecido todavía y si no ha venido aún mi amigo el vencejo, lo siento mucho pero no ha entrado la primavera, lo diga quien lo diga.
Ya os diré yo cuando llega. Tranquilos, y mientras tanto escuchad esto para preparar el cuerpo que no todo va a se discutir ¡Vamos digo yo!.





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