Llegó a mis manos el pasado domingo por la noche y AÚN olía a tinta fresca; la de la imprenta y la de su dedicatoria. Lo abrí al azar y su pagina 59 me regaló este bello poema que, AUN ahora, late en mi recuerdo.
Os lo traigo como primicia de este nuevo libro de Eloy.
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AÚN
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Qué misterioso era que ambos, en la distancia
casi impensable que nos desunía,
lográramos oírnos y que habláramos
idéntico lenguaje: el que pronto aprendimos
—bastaron la intuición y unas miradas—
en las contadas veces que la suerte
nos dio para sabernos y estar juntos.
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.Llegaban tus palabras hasta mí
titubeantes y con decisión,
entre fervores y melancolías.
Atravesaban días y noches, cielos, mares,
y al final enhebraban en un mágico hilo
soledades y asombros de uno y otro.
Imprevisiblemente me mostraban
tu mundo remotísimo, tus quehaceres, tu forma
peculiar de evocarme y pronunciarme,
tu intimidad que entonces pude sentir tan mía.
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.Sí, no ignoro que todo acaso no fue más
que un sueño que soñamos a un tiempo, pero se hizo
muy intensa la vida.
Y aun ahora
no consigo avenirme a dar por bueno
que aquello sucediera y terminara.
Porque no eres recuerdo: todavía
alienta en mi vivir —no en la memoria—
esa fragilidad tan verdadera
que el aire leve mece, pero no quiebra el viento.
Y es tu imagen un claro presente sucesivo
brotando a cada instante, que me causa
emoción, alegría y gratitud.
Y dolor. Y dulzura.
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Fotografía: J.B
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