
Abu Muhammad Ali (Ibn Hazm) nació en Córdoba, en el año 994; lo mismo que Ibn Zaydun (1003); lo mismo que Al-Mu´tamid (el rey poeta) (1.040); lo mismo que Ibn Quzmán (1.078); lo mismo que Maimónides (1.135); lo mismo que Averroes (1.126); y lo mismo que mi paisano el murciano Ben Arabí (1.126) y vaya usted a saber si por ser casi todos de la culta ciudad de Córdoba no ha tenido ello que ver con los amorosos poemas de nuestra amiga y poetisa argentina Alicia María Abatilli, o si los encendidos versos de nuestra poetisa chilena Taty Cascada no son los ecos lejanos de aquellos ardorosos poemas.
Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú,
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos.
No quiero de ti otra cosa que amor;
fuera de él no pido nada.
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
serán para mí como motas de polvo y los habitantes del país, insectos.
Inicio de “El Collar de la Paloma”
La paloma me suscita una gran ternura que representa al alma y más concretamente al alma caída y herida de amor.