miércoles, 22 de febrero de 2012

EL HOMBRE Y EL RÍO




No hay nada tan suave, y a la vez tan fuerte, como el agua que fluye por un río.
El hombre y el río comparten la misma sustancia y tienen un mismo destino: seguir siempre adelante.
Pero el río, al contrario que el hombre, nunca vuelve la vista atrás. ¿Será porque el río no tiene corazón? ¿Será porque tampoco tiene memoria?  





11 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Muy agradecida, Manuel.
Me conmoviste. Siempre lo haces, pero Atahualpa para es presente.
Un abrazo.
Alicia

El Gaucho Santillán dijo...

Don Ata no tiene parangòn.

Un gusto leerte otra vez, amigo.

Un abrazo.

Luis Madrigal Tascón dijo...

Me parece que no es del todo exacto lo que dices, querido MAN. Hay ríos que giran, que dan la vuelta, sobre sus propios meandros. Y hay hombres que jamás vuelven la vista atrás, "una vez puesta la mano en el arado". En el primer supuesto, está claro que los ríos, ni tienen corazón ni tienen memoria, y sus giros e idas y venidas son puro capricho de la Naturaleza. Sólo los hombres tiene ambas cosas y por eso, algunos, jamás vuelven la vista atrás. Un fuerte abrazo, querido MAN, de tu amigo, Luis Madrigal.-

P.D.- Muchas gracias por la canción de Atahualpa, también por mi parte. Yo no soy argentino, pero quiero tanto a la Argentina como Alicia o "El Gaucho". Quizá aún más.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Una alegría leerte, querido Man.
Me ha gustado mucho cómo has asociado la suavidad y la fortaleza al agua del río y a éste con el hombre, y lo que sigue: una hermosa reflexión que se interroga, signo de sabiduría, ya que quien ignora mucho todo lo afirma y quien algo sabe todo lo pregunta.
Un beso.

Marga Fuentes dijo...

Me gustan mucho tus palabras con el fondo musical de Atahualpa.
Precioso, Man.
Un fuerte abrazo

JACARANDÁ dijo...

La libertad es un don genuino del ser humano, por eso puede volver la vista atrás, elegir lo que quiere. De verdad es esto cierto o estamos condicionados por muchas cosas y realmente no hacemos lo que queremos?

Luchemos por conocer la Verdad y seremos realmente libres.

Un abrazo

mariarosa dijo...

Que hermosa canción, hacía tiempo no la escuchaba. Gracias man, toda la obra de Yupanqui es una joya. Me alegra tenerte de nuevo por tu blog.

mariarosa

Anónimo dijo...

no vuelvas la vista atras, Man, siempre adelante! Al final está el Mar. Un mar de perdón, de paz, de entrega, de conocimiento.

esta noche, en medio de la necedad de la predicación, hay una ocasión de pasar el Mar Rojo; no la desaproveches. A veces no hay más trenes. Te lo dice un hermano con experiencia. Un abrazo

Taty Cascada dijo...

La naturaleza es sabia amigo mío. Si los ríos bajan de la cordillera, e impetuosos se dirigen hacia un punto lejano intuyendo que deben continuar -pese a los llamados meandros naturales que intentan desviar su rumbo- y aún así, continúan, luchan, rugen en las rocas hasta llegar a su destino, es porque saben que no deben mirar hacia atrás. ¿Qué pasa con el hombre?duda, no aprende de sus fracasos, y una y otra vez retorna a sus miedos.
Mientras el hombre no observe a la madre naturaleza, que amorosamente nos tiende sus brazos a la luz de sus verdades, el hombre continuará retornando sobre sus pasos.
Un abrazo para ti.

mariarosa dijo...

Manuel: estás haraganeando con tantas cosas lindas que ha creado Dios y a las que puedes cantarle...

Se extrañan tus textos.

mariarosa

María dijo...

Hola, de nuevo, Man, me ha gustado mucho la comparación que has hecho del río y del hombre, creo que tienes razón, que los dos son cauce para seguir adelante como la fuerza del agua.

Gracias por ir a conocer mi blog, eres muy amable, y espero que vuelvas siempre que quieras como yo también lo haré.

Un beso.